Los Siete Vicios del Cachorro
Corregirlos a tiempo o aguantarlos para siempre
Es capaz de embaucar a cualquiera con sus miradas dulces, su aspecto desprotegido y la ternura que despierta su condición… “¡Es tan pequeño!” Pero también es muy listo y sabe cómo puede conseguir lo que se le antoja en cada momento. Hay vicios muy comunes que es mejor evitar desde el primer momento si no se quiere que un cachorro nos tome el pelo ya de adulto. Entonces será tarde para educarle y no habrá forma de encauzar sus pasos. En entrenamiento perros, los consejos son:
1- Almorzar a Deshora
Los cachorros no son muy conservadores con los hora rios, pero se les debe acostumbrar a que los respeten.
Por otro lado, el hecho de guardar horas fijas en las comidas hace que también se regulen sus deposiciones. Esto hará que el control de las mismas sea mucho más fácil por parte del dueño.
2.- Que no… ¡Que es mío!
Instintivamente, un cachorro puede querer defender su comida, sus juguetes o cualquier cosa que caiga entre sus patas o en lo que él considere su territorio, llegando incluso a morderle. No lo consienta. Corríjale para mostrarle que usted es quien manda; él poco a poco llegará a aceptarlo como algo natural.
3.- Comer en el Plato o en la Mano
Han de acostumbrarse a tener sus propios platos y comederos. Obviamente y por razones higiénicas, no debe utilizar nunca los destinados a las personas, ni tampoco darle de comer en la mano, pues ambas son costumbres que serían difíciles de corregir en el futuro. Siempre se le presentará su alimento en recipientes destinados sólo a esa utilidad, preferentemente de aluminio o plásticos especiales. Para el agua se puede utilizar una vasija de arcilla vitrificada. Son pesadas, resistentes y muy útiles.
Nada de comer en la mesa. Esta costumbre debe ser erradicada desde el principio.
4.- Apoderarse de objetos Prohibidos.
A los cachorros les encanta jugar, pero algunas veces ejercitar esta actividad les lleva a apoderarse de objetos inadecuados. Ofrézcale su juguete favorito; pero, siempre que comience a masticar algo prohibido, repréndale con un severo “no” mientras le quita el objeto en cuestión y lo reemplaza por la pelota o el erizo de caucho. Por cierto: dar a un cachorro un zapato viejo u otro de material parecido le hará creer que todos los zapatos son para masticar y no podrá comprender por qué le permiten jugar con un par de zapatillas viejas y le reprenden cuando mordisquea un precioso juego de zapatos de tacón.
5.- Gruñir: No me Lleves la Contraria.
El gruñido es un reto de vital importancia para el dueño. Ya con dos o tres meses, el perro intenta imponer su dominio y este es el preciso momento de impedírselo, porque cuando el cachorro ya no sea tal y pese 30, 40 o 50 kilos, será tarde para reconducir su genio, ya será muy tarde, se habrá acostumbrado a conseguir lo que quiere a base de gruñidos y rechinar de dientes.
6.- Subirse a los Sillones
Cada uno tiene sus propios lugares de descanso. Si él quiere ver la tele, lo podrá hacer en una confortable alfombra o desde un mullido cojín propio. Hay que evitar esta costumbre desde el principio. Luego, cuando, ya adulto, el perro venga mojado o sucio de su paseo diario, no entenderá por qué se le niega el acceso a tan cómodo mueble. Riñale desde el principio con insistencia y llévele a su sitio.
7.- Ejercer de Pedigueño.
Un vicio muy extendido entre la raza canina es hacer de pedigueño impenitente, sobre todo en la cocina. Las miradas tiernas que dicen “no como desde hace meses” llevan a los dueños a suministrarle un poco de todo. Esta práctica hace del perro un remolón a la hora de comerse su alimento, a la espera de manjares más suculentos. Sólo es recomendable ofrecerle alguna golosinas como premio.








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